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SENTIRSE CERCA DE JESÚS

Sentirse cerca de JesúsCon frecuencia he oído decir a la gente: «Será que no tengo una relación muy estrecha con Jesús, porque no losiento muy cerca». Pero la Biblia deja bien claro que no debemos guiarnos por sensaciones ni apariencias superficiales. «Por fe andamos, no por vista»1.

Si tomamos nuestro estado de ánimo como indicador de lo bien o mal que andamos espiritualmente, vamos a ser bastante inestables. Nos veremos continuamente arrastrados de una parte a otra por diversos sentimientos, sin saber cómo nos irá al día siguiente, ya que eso dependerá de qué tal estemos al levantarnos por la mañana.

Independientemente de cómo nos sintamos, podemos tener la certeza de que nuestra relación con Jesús sigue firme y que el amor que nos profesa es invariable. Él dice: «Con amor eterno te he amado»2, «Los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti Mi misericordia»3, y: «No te desampararé, ni te dejaré»4.

Dejarse llevar por las emociones conduce al desaliento

Guiarnos por nuestro estado emocional nos puede llevar a sentirnos pésimamente buena parte del tiempo, ya que las cosas negativas son pan de cada día en el mundo, para no hablar de las mentiras y dudas que siembra el diablo. Cuando nos vemos bombardeados por pensamientos negativos, podemos imaginarnos que somos unos fracasados, que no tenemos remedio, hasta acabar completamente derrotados, desanimados, sumidos en la desesperación. En esas circunstancias es fácil ser pesimista y pensar: «No tengo una relación muy estrecha con el Señor. Es más, no creo que me ame; si no, no me sentiría tan mal».

Cuando nos dejamos llevar por nuestro estado de ánimo, las emociones pueden causar estragos en nosotros y hacer que nos sintamos muy lejos de Dios. Andar por vista5 y no por fe nos hace vulnerables a las dudas. Cuando nos asalten dudas de esa índole, tenemos que «pelear la buena batalla de la fe»6 y resistir al diablo y sus mentiras7.

Si no te sientes cerca de Jesús, no te preocupes

Cuando mi hija era pequeña y yo la arropaba en la cama, ella me decía: «Ahora me voy a acurrucar en los brazos de Jesús». Ella era capaz de imaginárselo, y me alegro de que fuera así. Yo, sin embargo, nunca he tenido tanta imaginación. No tengo la sensación de estar descansando en el regazo de Jesús cuando me acuesto. No soy tan imaginativa. No hay caso, así soy.

Algunas personas son capaces de disfrutar de cosas así; otras —como yo— no. Algunos son mucho más emotivos y sentimentales que otros. Sin embargo, no me voy a pasar la vida preocupada porque no siento una gran intimidad emocional con Jesús: estaría constantemente deprimida. Solo tengo que aceptar las cosas por fe. No hay muchos versículos de la Biblia que hablen de nuestras sensaciones; en cambio, sí hay un montón sobre la fe, sobre confiar en el Señor y creer Su Palabra.

Hay una manera de saber si estamos cerca de Jesús: Su Palabra promete que si nos acercamos a Él, Él se acercará a nosotros8. Aunque no nos sintamos cerca de Él, si estamos haciendo todo lo posible por acercarnos a Él, por amarlo y complacerlo, podemos tener la certeza de que estamos cerca de Él.

¿Y si hemos cometido errores?

Cuando sabemos que no hemos estado a la altura de lo que Jesús espera de nosotros es natural que tengamos remordimientos. «Uy, con todas las faltas y errores que he cometido, ¡cómo voy a estar en comunión con el Señor!» No permitas, sin embargo, que el diablo ni tu propio corazón te condenen9. Si te arrepientes de tus pecados y deseas sinceramente acercarte a Dios, Él será misericordioso y clemente contigo10. «Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad»11. El Señor no desprecia al corazón contrito y humillado12.

Si deseas sinceramente agradar al Señor, no cabe duda de que Él se acercará a ti cuando clames a Él. La Biblia promete: «Cercano está el Señor a todos los que le invocan de veras»13, y: «Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu»14.

Por eso, a pesar del desaliento, los sentimientos de culpa y los remordimientos, si sabes que procuras de veras amar y agradar a Jesús y obedecer Su Palabra, puedes tener la confianza de que estás estrechamente unido a Él, aunque no te sientas así.

De hecho, a veces uno está más cerca de Jesús cuando se siente alejado de Él. Por ejemplo, cuando un error o defecto nuestro nos hace quedar en evidencia, aunque no nos sintamos muy animados ni muy cerca de Dios, tal vez en realidad sí estamos muy cerca de Él. Por otra parte, hay personas que quizá se sienten muy cerca de Él cuando a lo mejor no lo están para nada, sobre todo si se precian de sus propias obras o su bondad en lugar de confiar en la bondad, la gracia y la misericordia divinas.

A veces nos sentimos incómodos porque Dios está hablándonos al corazón, punzándonos la conciencia por algún pecado o incluso advirtiéndonos. Por eso, cuando algo nos perturbe debemos examinar nuestro corazón y nuestras acciones para descubrir por qué nos sentimos así y qué nos quiere enseñar Dios15.

La clave

¿Cómo puede uno saber si está cerca de Jesús? ¿Cómo se acerca uno a Él? La clave está en leer y seguir Su Palabra. Jesús prometió: «El que me ama, Mi Palabra guardará; y Mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él»16. Total que si lo amas y haces lo que manda Su Palabra, desde luego que estás cerca de Él. Él ha fijado Su hogar en tu corazón. Más cerca no podría estar. Ya ves que es muy sencillo.

Estar unido a Jesús

Puede que a veces vivamos experiencias espirituales estremecedoras, como la euforia que suele invadirnos, por ejemplo, cuando ayudamos a alguien a establecer contacto con Jesús o cuando la Palabra de Dios nos habla muy claramente. Eso son señales del amor de Dios, que Él nos da para animarnos. Así y todo, no tenemos esas sensaciones aseguradas, ni debemos desmoralizarnos o pensar que nos pasa algo o que nuestro vínculo con el Señor anda mal si no sentimos nada.

No siempre nos sentimos emocionados, animados o con ganas de dar brincos de alegría. A veces tenemos hambre. A veces estamos cansados o enfermos. A veces nos cuesta tener presente que Jesús nos ama, que se preocupa por nosotros y que nos sacará adelante si no nos rendimos antes de tiempo.

Como ves, puede que unas veces no te sientas muy unido a Jesús y otras sí. En todo caso, no dejes que eso te preocupe. Por más que no te sientas muy cerca de Él, bien puedes estarlo. ¡La proximidad con Jesús es mucho más que un estado de ánimo!

Lo que queremos es estar cerca de Él. Si da la casualidad de que lo sientes cercano, da gracias por ello. Pero si no, no te desanimes. Y no olvides que si amas a Jesús y haces todo lo posible por complacerlo, puedes tener la certeza de que estás cerca de Él.

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